Revista Apetito

Una pareja de limonenses trajo a la capital el sabor caribeño

Por: Arleth Badilla Morales

Sergio Riley nació en San José, pero sus raíces están en Limón, ya que de esa provincia es su familia. Por su parte, Leticia Mason es de Cahuita, su abuela era una amante de la comida caribeña, al igual que su bisabuela, quien vino de Jamaica.

Esta pareja de esposos tienen ya muchos años de vivir en la capital y hace una década cuando Sergio trabajaba en un call center descubrió la gallina de los huevos de oro. “La gente ve un negro y ya asume que sabe hacer comida caribeña, lo cual no aplicaba en mi caso, pero como todos en el trabajo me pedían que llevara paty, yo se lo compraba a una señora en desamparados y lo revendía en la oficina”, expresó Riley.

Al ver que el negocio era rentable y este tipo de comida tan gustada, Leticia le propuso a Sergio que aprendieran a hacer platillos caribeños y fue así como le solicitaron a la abuela de ella que les enseñara a cocinar y compartiera el secreto de sus recetas.

Ninguno de los dos sabía nada de cocina al empezar, pese a ello traían a Limón en la sangre y poco tiempo pasó para que perfeccionaran las recetas y la venta de Paty se volviera un éxito, a tal magnitud que en el 2010 abrió sus puertas Paty Factory.

“La idea era vender solo paty pero la gente empezó a pedir otras cosas y cuando nos dimos cuenta vendíamos rice and beans, panbon, cocadas y todo tipo de repostería caribeña. Actualmente producimos cerca de tres mil paties al día según la demanda”, manifestó Mason.

La diversificación se volvió parte del negocio y fue así como después del primer restaurante, estos emprendedores adquirieron una planta de producción y empezaron a vender sus productos a hoteles, restaurantes, panaderías, cadenas de supermercados y otro sin fin de clientes que han logrado conseguir a lo largo de estos ocho años.

La expansión ha sido parte del proceso y en el 2017  Sergio y Leticia abrieron un Paty Factory en Escazú, este año uno más abrió puertas en San Pedro y la idea es inaugurar otro en el oeste en los próximos meses.

¿Cuál ha sido la fórmula mágica para el éxito? Según esta pareja lo principal es traer el sabor en la sangre y eso es algo de lo que no todos pueden alardear, menos aún en la capital. Sumado a lo anterior, estos empresarios conocen la importancia de los ingredientes en un tipo de cocina tan particular como la caribeña y es por esto, que cuidan al extremo los detalles en ese aspecto.

“Por ejemplo el coco y el aceite de coco los traemos directo de Limón, el curry lo importamos, pues el nacional no nos sirve y así con muchos otros ingredientes que traemos desde nuestra provincia o fuera del país, todo con el fin de que la comida sepa realmente al Caribe”, afirmó Mason.

Este negocio es familiar y en él se involucran los padres e hijos de ambos. Asimismo sus colaboradores deben firmar un contrato de confidencialidad, pues aunque Sergio y Leticia aseguran que nadie puede igualar su cuchara, nunca está de más curarse en salud y proteger las recetas de la abuela que tanta suerte les ha dado.

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